Unas zapatillas, ropa adecuada y aparentemente buena salud es todo cuanto necesitas para realizar la Behobia – San Sebastián, aunque durante los últimos años, se ha convertido en necesario disponer de un ingrediente más. La moral.

Al mal tiempo, buena cara

Las malas condiciones climatológicas de los últimos años no impiden que esta carrera vea cómo aumenta su número de participantes año a año. Obviamente, este año no iba a ser para menos. 28000 participantes inscritos, todos con motivaciones distintas. Desde los que su única ambición no es más que rebasar a la persona que tienen delante, a los que salen a superarse, rebajar un tiempo deseado, pasárselo bien, o simplemente tener una cosa más que contar a sus familiares o amigos.

Personalmente me disgusta un poco que una carrera “popular” como la Behobia – San Sebastián se esté convirtiendo en la Quebrantahuesos del ciclismo. Cada vez son más las personas que acuden a esta cita rebosantes de competitividad cuando esta carrera ni tan siquiera puntúa en el calendario nacional de atletismo. Codazos, pisotones, malas caras, empujones… Es todo lo que te puedes encontrar si sales en los primeros puestos de esta carrera. Pero a medida que la gente te va adelantando y ves cómo vas cayendo despreocupadamente en la clasificación, te das cuenta de que la gente te mira con mejor cara, te animan, se muestran dispuestos a echarte un cable en lo que sea e incluso a echarse unas risas contigo. Estas personas sois las que dais sentido a la carrera.

Como ya sabréis, me decanté por realizar esta carrera sobre una sola rueda. En un monociclo. No sé si afortunada o desafortunadamente, salí a las 10:01 de la mañana, tan sólo un minuto después de los primeros, y pude ver por mis propios ojos todo esto que comentaba.

Aún así, la brutal afición que encuentras por las aceras del recorrido, la gente disfrazada y las personas que te muestran todo su apoyo ante tu reto, son las cosas con las que sin duda te iras a casa.

20kms, 28000 participantes y cientos de miles de aficionados por las calles del recorrido. Las gotas de sudor derramadas en Gaintxurisketa, los toboganes de Lezo, el puerto de Pasaia o el alto de Miracruz. La emoción de la salida o esa inmensa alegría que sientes al llegar a meta son las cosas que justifican el precio de esta prueba que pese a llevarte a límites extremos, seguirás repitiendo año a año. Por que la Behobia – San Sebastián no es una carrera cualquiera, es el cúmulo de emociones de las personas que lo corren, componen y lo viven desde dentro o fuera del recorrido.

Yo, Odei Gil, de apenas 21 años, he realizado mi primera media Maratón y ha sido sobre un monocilo. ¿Por qué? Porque realmente veo el gran valor que puedes extraer de estas pruebas con el único objetivo de salir a disfrutarlas. Esta ha sido la manera que he tenido de evidenciar la poca necesidad que tenemos de competir, pese a haberlo hecho durante la mayor parte de mi vida en ciclismo, pese a estar cualificado para realizarla a pie.

Por favor, dejemos aparcada la competitividad en nuestras casas antes de salir a correr y disfrutemos todos juntos de la grandeza de este evento. Es lo que he hecho yo este año, y tengo que deciros que me lo he pasado como nunca lo había hecho, como un auténtico enano.

Fin.